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Entrevista al escritor FºJavier Ángel Noreña

por objetivomasletras21
escritor Francisco Javier Angel Noreña

Esta vez Objetivo más Letras cruza el charco y da voz a un autor muy especial, el colombiano Francisco Javier Ángel Noreña. Y decimos especial porque no solo brilla en el mundo de las letras, además es actor, diseñador gráfico, escenógrafo, director artístico, cantante y pintor.

Francisco Javier, estamos admirados de tanta versatilidad. Nos tienes que decir dónde has hecho ese maravilloso curso de gestión del tiempo (entre risas) ¿Cómo te has visto envuelto en tantos proyectos artísticos durante tu vida?

Respuesta: Desde muy chico me interesé por estudiar y por investigar todo texto literario que mi padre me acercaba. A mi padre le gustaba leer novelas bucólicas y de entramado social: Tomás Carrasquilla, Efe Gómez, José Eustasio Rivera, Jorge Isaacs, Luis Zalamea Borda… creo que ese interés de mi padre por la literatura también se despertó en mí muy tempranamente. De igual forma pasó con el dibujo y la plástica. En la escuela primaria integré el coro estudiantil y al director le gustaba el timbre de mi voz, entonces me fui ejercitando poco a poco en la fonética y la entonación. Descubrí que tenía también talento para actuar representando pequeñas obras dramáticas y eso me dio más alas para abordar el teatro y la dramaturgia.

Lo que sí es cierto es que has escrito muchísimo. Tanto poesía como narrativa, sobre todo relatos y microrrelatos. Aquí nos ocuparía varios folios poner el título de todas tus creaciones literarias ¿Cómo sabes que lo que sientes en tu interior requiere expresarse en verso o a través de una narración?

Respuesta: Es una necesidad que coexiste con mi rutina diaria, diría pronta necesidad, es para mí esencial expresar entre letras y palabras lo que siento e intuyo, que también es como una mutación de blanco a negro; mis emociones y pensamientos cohabitan incesantemente en un torbellino que me sacude, golpea y arrastra entre silencios y voces.  Ese ímpetu me permite explorar temas y situaciones, que luego moldeo, doy forma y contextualizo en mis prosas y versos.

Anteriormente hacíamos la broma de tu extraordinaria capacidad de gestionar el tiempo. Sinceramente, ¿cómo es tu día a día a efectos de organizarte? ¿Te centras por épocas solo en la escritura o eres capaz de desarrollar más de una disciplina artística a la vez?

Respuesta: Puedo desarrollar varias disciplinas a la misma vez, en un momento determinado o sin determinar estoy escribiendo en medio del sabor o del sinsabor del día, suelo dibujar, pintar, escribir a veces con una ligereza inusual, pero no por eso facilista. A la medianoche mi capacidad creativa es más acelerada, me desvelo hasta la madrugada imaginando personajes o retratando algunos seres de curiosas fisionomías que he encontrado en la calle y los tengo metidos entre ceja y ceja. Escribir, dibujar, pintar, es para mí una teatralidad tan natural como ver la noche desde el balcón de la casa.

Cuando no escribes, ¿qué lees y quiénes son tus maestros? Por ahí se dice que Gabriel García Márquez es uno de ellos.

Respuesta: Sí, Gabo es fascinante. Más aún sus maestros, el poeta Gustavo Ibarra Merlano, y el pintor y poeta Héctor Rojas Herazo, que tuve el honor de conocerlos en la ciudad de Bogotá.  Don Gustavo Ibarra me nombró como “el arcángel de la literatura colombiana”. Tenia yo 21 años. Y el ya pasaba los 90. De igual manera Bolaños, TS Elliot, Borges y Kafka me trastocan. Faulkner es de mis preferidos. Entre los narradores, Cervantes, Dostoievski, Tolstói, Turgueniev, Lajos ZIlahy, Breton, Hemingway, Sartre, Joyce, Woolf, Asturias, Cortázar, Gabo, Saramago, entre muchos otros de gran interés; entre los poetas que más me gustan están Eurípides, Homero, Virgilio, Dante, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Verlaine, Yibrán Jalil, Tagore, Saint- John Perse, Dickinson, Whitman, Thomas Dylan, Pizarnik, Alberti, Barba Jacob; tengo gustos bastante variados. De los dramaturgos Sófocles, Shakespeare, Tennessee Williams, Eugene O’Neill, entre varios otros que leo todavía con avidez. Me interesa mucho la lectura más que el escribir, aunque ambas sean conductas automatizadas de aprendizaje. Es primordial entrecruzarse con la lectura y con la escritura al mismo tiempo para desarrollar nuestra propia identidad y nuestra propia voz.

La primera vez que quedas finalista en un concurso literario es ya en 1989, bien joven, en el concurso de poesía de ASDOAS de Bogotá. ¿Fueron los versos quienes te atraparon de entrada en el mundo de las letras?

Respuesta: No. Empecé haciendo caricaturas, dibujos de monstruos, dramaturgia y teatro.  En 1984 gané el concurso de cuento del colegio. Con un cuento infantil titulado: “La cabra de las nieves en mi cuaderno de apuntes”, lo escribí para un compañero que iba mal en la materia de español. Le dieron 100 mil pesos. Y él a mí me dio 20 mil pesos colombianos. Luego todo el colegio se enteró que el cuento ganador lo había escrito yo. Mis primeros versos fueron apuntes sueltos redactados en sucios cuadernos garabateados con dibujos pintoreteados, y reunidos en mi primer libro de versificación juvenil titulado Poemas Mediterráneos, ahí estaba el poemario “Poemas de una Luna en el Mediterráneo” que era una variación de los poemas que leía de William Blake, a esto sumaba “Vejez” y “Olvido” que fueron los poemas finalistas en dicho concurso. De ahí tuve el impulso y “la pista libre” para continuar estructurándome tanto en artes escénicas, ilustrativas, literarias, dramáticas y graficas. Después siguieron otros poemarios, y se agudizó mi inclinación por lo periodístico y lo histórico.

Después de quedar finalista en ese concurso de poesía publicas ya “Génesis en los montes” y “Memorial del sur”. ¿De qué género y temática eran tus dos primeras obras literarias?

Respuesta: ”Génesis en los montes” aborda lo esotérico y metafísico, lo astral y lo cósmico del nacimiento y lo que representa: iluminación. Nacemos en un monte iluminado de estrellas guías luego de una espesa oscuridad intermitente. En “Memorial del Sur” Premio Nacional de Poesía Ciro Mendia 2003, el encuentro y el desencuentro entre los enamorados que se buscan en los lugares más apartados, el mar, las montañas, las aldeas campesinas, los laberintos que entretejen los días y sus noches, son el ambiente y la atmósfera de reconciliación amorosa. Más tarde escribí la segunda parte, “Memorial del Norte”, pues el Norte a donde los enamorados no querían trasegar en su barcaza por temor al frío y a la nieve que cubría todo, era un espejismo de su delirio romántico. ”Memorial del Norte, Memorial del Sur” es un paradisíaco viaje de los amantes deseosos de estar siempre juntos. Es un canto de desvelado frenesí amatorio, una alegoría de ese encanto de viajar enamorados. Es un ritual donde el Amor es elíxir y atrapa todas las sensaciones. 

Cinco años después eres el ganador del concurso Departamental de Cuento Caldas y en 2003 ganas el concurso nacional de poesía Ciro Mendía con “Memorial del Norte, memorial del Sur”. En un mundo donde parece que la tecnología y las redes sociales se impone ¿crees que para un escritor aún es importante visualizarse a través de los concursos literarios?

Respuesta: No necesariamente. Dante y Virgilio no se visualizaron de tal manera. Los concursos literarios son un trampolín para permear la indiferencia del lector hacia lo nuevo, novedoso, actual y contemporáneo.

Nos ha sorprendido mucho tu extensa biografía. ¿Nos podrías hablar brevemente sobre tu faceta como pintor? ¿Qué características tiene tu estilo de pintura?

Respuesta: Desde temprana edad empecé a dibujar y a embadurnarme de lápices y de col
ores.  Casi simultáneamente mientras devoraba libros y escribía impulsado por una manía de insomne.  En la casa de mis padres, los libros de cabecera eran La Biblia, El Libro de los Muertos y la biografía de van Gogh, que me gustaba mirar y remirar sus ilustraciones coloridas. Aunque van Gogh no fue propiamente mi inspiración. Seguía mis libres impulsos de crear y pintar lo que quisiera. De la escuela me corrieron porque invertía más tiempo en dibujar y escribir que en concentrarme en matemáticas.  Me expulsaron del colegio varias veces, una vez porque dije que quería ser científico. La escuela y el colegio en ese entonces eran instituciones bastante conservadoras. Mis padres abogaron para que me volvieran a recibir una y otra vez. Me gusta mucho Da Vinci, Renoir, Degas, Toulouse-Lautrec, Sorolla, Caballero, estudio con fervor La Historia del Arte. Mi estilo de pintura es no tener estilo, me basta con ampliar mi espectro pictórico con todo lo que me sorprende. Lo llamaría un “estilo libre y sorpresivo”.

De hecho, recibiste en 2009 de mano del Ministerio de Educación Nacional la tarjeta profesional de artista en el área de Artes Plásticas y Visuales ¿Qué consideración tiene en Colombia este tipo de tarjeta profesional?

Respuesta: La de artista integral: maestro en diseño gráfico, pictórico y visual.

Respecto tu experiencia en el mundo de la escenografía ¿qué detalles nos podrías dar? ¿Dónde y cómo has tenido la oportunidad de actuar y dirigir artísticamente?

Respuesta:  Empecé actuando en los grupos de teatro de mi colegio “corporación teatral Ciro Mendia”, y el grupo teatral “El trasfondo”. En 1983 gané dos medallas como mejor actor por interpretar un personaje cómico en la obra de Moliere “El médico a palos” y “Maese Patelín”. Luego pertenecí al grupo de teatro “HORAS”, y el grupo teatral “El Grito”, por algunos meses. Ayudé a montar el teatro callejero del grupo Matacandelas en sus inicios antes de ser una corporación establecida. Dirigí las comparsas del grupo de teatro “La Bancada” de Medellín, y la corporación artística cultural “Caldas Plaza” donde era el profesor de teatro, el director, el guionista, el maquillador, el editor y el asesor de cámara. En 1989 estudié Escenotécnicas para Cine, Teatro y televisión en la extinta ETA (Escuela de televisión de Antioquia). En 1991 viajé a Bogotá y conocí al maestro Bernardo Romero Pereiro con quien escribí “El coleccionista de mariposas”, aportando ideas, salió la película al aire con el actor Carlos Muñoz como protagonista, pero la productora COESTRELLAS no me dio el crédito como coautor ni como colaborador.  Ese mismo año RCN compró mis mediometrajes “El flautista del valle de Armero” y “La abuela Ingrata” para el programa Suspenso 7:30. Me pagaron por los guiones, pero tampoco me dieron el crédito como autor de ellos. Creo que tal vez porque era muy joven. Luego escribí una comedia para el Gordo Benjumea, y pasó igual. Me pagaron, nada de créditos y chao. Trabajé en Bogotá entre 1991 y 1992 escribiendo guiones. Me pagaban por escribirlos, y chao. Luego regresé a Medellín a mitad de 1992 y trabajé algunos meses en la coproductora Cosmovisión como guionista. Pero me retiré porque no me pagaban mucho. Continué con grupos de teatro en el municipio de Caldas, dirigiendo y actuando. Hice monólogos y actué como invitado en grupos alternos de la Casa de la Cultura. Luego el director de cine Óscar Mario Estrada me vinculó a Nickell producciones como archivero, guionista y actor, y actué en algunos documentales que él dirigía para Telemedellín, Teleantioquia y Señal Colombia. Más tarde continué en solitario produciendo vídeos dramáticos y culturales de mi autoría.

En 2010 el Círculo de Periodista de Antioquia te concedió la mención de honor en la categoría escritor-periodista, precisamente por tu aportación a la cultura. ¿Cómo viviste ese reconocimiento y qué repercusiones tuvo en tu vida profesional?

Respuesta: Dicho reconocimiento me abrió las puertas al periodismo histórico.  Me llegaron ofertas de diversas revistas y periódicos del departamento para trabajar como redactor. En algunas publiqué algunos artículos y ensayos cortos. 

Fela ediciones ha publicado tu última obra “El conferenciante y otros cuentos”. Con ella vuelves a la narrativa y al relato. Se dice que el secreto de tu éxito es por un lado utilizar una prosa ágil y por otro lado facilitar que el lector se introduzca en la trama. Para quien aún no ha leído “El conferenciante y otros cuentos” ¿qué crees que lo diferencia de cualquier otra recopilación de relatos?

Respuesta: Es un libro de cuentos y de crónicas de ciertas vivencias que marcaron mi juventud existencialista y a veces desatenta. En los cuentos y relatos desbordo la imaginería popular con la fantasía y las posibles distopías paralelas con nuestra dolorosa realidad. Acerco al lector a sombras luminosas y que se sienta a gusto con una lectura fresca y diferencial. Las crónicas son armarios de experiencias un tanto traumáticas, algunas ligeras, otras pesadas y crueles que se desarrollan en nuestra sociedad ultrajante.

En el proceso de creación de “El conferenciante y otros cuentos” ¿escribiste un relato detrás de otro, o más bien se trata de una recopilación de algunos de los que habías ido escribiendo a lo largo de los años?

Respuesta: Los relatos, uno tras otro, anidaban en mi cabeza hasta que creí que ya era necesario expulsarlos de mi, estaban ya horneados en moldes concretos y específicos.  Las crónicas sí son compendios recolectados a través de los años, tratando de no recaer en lo frívolo.  Son textos para sacudir recuerdos sórdidos y progresistas.

Creemos que la pregunta final es obvia ¿Qué le queda por hacer a Francisco Javier Ángel Noreña en el mundo de la cultura?

Respuesta: Dirigir sin intermedios la película de mi vida.

 

Desde OBJETIVO MÁS LETRAS deseamos a Francisco Javier Ángel Noreña que la salud le acompañe para seguir ofreciendo al mundo de la cultura todo su arte.

“El conferenciante y otros cuentos” (Fela ediciones) está disponible en este enlace:

https://webdefelaediciones.blogspot.com/2021/10/el-conferenciante-y-otros-cuentos.html?spref=fb&m=1

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